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Escuchar con Empatía

Las buenas calificaciones en los estudiantes de nivel medio y alto están más relacionados con la capacidad para escuchar que con el coeficiente intelectual.

Las personas que saben escuchar piensan entre 7 y 10 veces más rápido que cualquier hablante. Se valen de su alta velocidad de pensamiento para evaluar, repasar, anticiparse y resumir el mensaje emitido. Buscan el objetivo del discurso, así como las palabras y los conceptos claves.

Las personas de éxito, al igual que aquellas que han alcanzado su máximo nivel en su profesión  poseen una amplia gama de intereses como consecuencia de su habilidad para escuchar.

Para mejorar la comprensión sobre lo que los demás quieren decir en realidad hay que identificar los filtros de ruido interno

Apunta estas técnicas para escuchar mejor y lograr empatía con tu interlocutor:

E: Entablar contacto visual. Mira directamente a tu interlocutor y adopta una actitud de atención. Preferentemente dirige la mirada al entrecejo de la otra persona - el espacio entre los ojos -, ya que existen miradas muy fuertes y, se suelen descargar tensiones.

S: Sentarse frente al hablante. Ubícate de frente, dentro del campo visual de tu interlocutor. Esta posición no sólo demostrará interés, sino que además te permitirá verle y oírle mucho mejor.

Recuerde que en una oficina, El escritorio ó la mesa siempre actuarán como una barrera.

C: Identificar el tema del discurso. A veces la conversación ó exposición se desvía y se pierde el eje que realmente interesa. Sutilmente, se debe volver al tema central. Con palabras ó frases como: “Retomando el tema...”

U: Utilizar el lenguaje corporal. Ladearse ó inclinarse hacia el hablante muestra una actitud abierta hacia el hablante. Este movimiento lo animará a proseguir la conversación y le hará pensar que usted está abierto a sus ideas, ayudándolo a ser más franco. Evite cruzar los brazos.

C: Curiosidad en seguir escuchando. Exteriorícelo sin necesidad de palabras. Expresiones faciales, gestos, signos de aprobación, darán pié a que éste continúe. En ningún momento hay que distraerse. “Si queremos que nos escuchen, debemos escuchar”.

H: Hacer preguntas. Formular preguntas, es un indicador que nos interesa el tema. Nunca deben ser capciosas (con ánimo de ofender o poner en ridículo), sino estimulantes para el interlocutor.

A: Apartar los distractores. Los ruidos internos y externos distorsionan el mensaje ó aturden al oyente, impidiendo que el discurso llegue con la intencionalidad correcta.

Los ruidos internos pueden ser dolor de cabeza, cansancio ó psicológicos (discusión reciente ó temas con fuerte carga emocional).

Los ruidos externos provienen de otras personas que conversan, del timbre del teléfono, de la televisión.

Intenta reconocer el ruido y trate de evitarlo, ó de concentrarse por encima de él.

R: Relajar la tensión. Aprenda a guardar un silencio activo. Permitir a la otra persona exponer su punto de vista implica ayudarlo a aflojar tensiones. Cuando está exponiendo sus puntos de vista, no debe ser interrumpido, sino por el contrario estimulado a seguir hablando.

La capacidad de atención está muy relacionada con la capacidad de Memoria. Debemos escuchar, al tiempo que se piensa y se trata de comprender el mensaje.

Cuando escuchamos sea todo oídos: evalúe en silencio, anticipe, repase y resuma.